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La dependencia emocional.

¿Tengo dependencia emocional de mi pareja, de mis amistades o de mi familia?

La dependencia emocional supone que te estas obsesionado con alguna persona de tu entorno. Esa persona sin duda es importante para ti pero la relación que estableces con ella no es sana. Enhorabuena, si estás leyendo este artículo sabes que algo que no es normal te sucede. Te estas empezando a dar cuenta que es muy posible que si continuas actuando así se posiblemente se alejará de ti.

Quizá no es la primera vez que te pasa. Quizá sea común que repitas esos patrones desde hace tiempo conduciéndote al fracaso en tus relaciones más importantes.

Bueno, lo primero que debes saber es que no es una reacción única. Hay más personas, muchas que se encuentran o se han encontrado en la misma situación que tú.

`Pero ¿ qué es exactamente la dependencia emocional?

Es un estado psicológico que adoptamos en las relaciones que tenemos con las personas que forman parte de nuestro círculo cercano, bien porque sean nuestros amigos, familia o pareja.

No responde a una causa única, ni a un solo factor, son varios los que influyen en que aflore en nuestra manera de relacionarnos. Aquellos que la padecen suelen tener un escaso concepto de sí mismos, y por consiguiente una baja autoestima. No se sienten merecedores del amor , tienen un continuo miedo a ser abandonados que les hace estar constantemente alerta con los demás y adoptar actitudes hipervigilantes. Les pueden llegar a abrumar, a hacerlos sentir que no tienen libertad provocando que se alejen.

Comportamientos de las personas que tienen dependencia emocional:

Son celosos, cualquier relación de la otra persona con los demás lo consideran una amenaza. En el fondo piensan que no son suficiente para ellos y que cualquiera puede arrebatárselos.

Necesitan complacer, adelantándose a los deseos de los demás, cumpliendo inmediatamente sus peticiones llegando a resultar invasivos y agotadores para la otra persona.

Cambian sus propios pensamientos, costumbres, anhelos por los de la otra persona, negando su propia identidad.

Demandan muestras de afecto continuamente. Su inseguridad les genera la necesidad de tener un reconocimiento constante. Si no lo obtienen se decepcionan y reaccionan haciéndose las víctimas provocando que los demás se sientan mal.

Al mismo tiempo esas conductas nos generan una incertidumbre que nos impide disfrutar de la relación. Nos hace pensar que si nos dejan, se enfadan, nos abandonan, no podremos continuar solos. La dependencia emocional esconde un temor profundo a quedarnos solos. Un temor que basamos en la creencia de que no somos capaces de sobrevivir por nosotros mismos. En definitiva estamos convencidos de que no somos válidos por lo que no podremos conocer a otras personas que nos quieran.

Es importante que sepamos que ese estado psicológico tiene un origen, que podemos aprender a tener relaciones sanas, que podemos ser felices y hacer felices a los que más queremos. Pero también que no es una tarea fácil y que posiblemente no podamos enfrentarla sin ayuda. Un profesional de la psicología nos puede acompañar en ese camino. Decidirnos a afrontar un cambio en nuestra manera de relacionarnos es complicado.

Supone aceptar que dentro de nosotros hay algo que está fallando. No obstante la recompensa puede cambiar nuestra vida, dándonos seguridad para lograr disfrutar de nuestras relaciones de forma sana, estable y feliz.

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