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La tristeza. Me siento triste y no sé por qué

tristeza me siento triste y no sé por qué

¿Alguna vez has sientes tristeza y sin ganas de hacer nada sin saber por qué? Si te ha ocurrido esto, puede que lo hayas vivido con angustia. Los seres humanos necesitamos encontrar una explicación a lo que nos pasa para sentirnos seguros/as y en calma. Vamos a darte algunas pistas sobre esta emoción que pueden ayudarte a comprender mejor por qué te sientes así.

Por qué me siento triste

Cuando estamos tristes, muchas veces sentimos ganas de llorar y/o falta de energía, es como si notáramos un peso en nuestro cuerpo que nos impide estar conectados/as con el exterior. La tristeza es una emoción que nos lleva a encerrarnos en nosotros/as mismos/as, pero con un buen motivo: facilita la introspección, el mirar hacia dentro y conectar con nuestra vulnerabilidad. La tristeza aflora y nos indica que algo está pasando en nuestro interior y, por ello, necesitamos parar y escucharla; cuando la escuchamos tomamos conciencia de aquello que nos perjudica y de aquello que realmente valoramos y nos hace sentir bien. Por lo que puede ayudarnos a hacer cambios en nuestra vida a nuestro favor. Además, cuando expresamos esta emoción, después nos sentimos más relajados/as y nuestra mente se abre y se muestra más dispuesta a aceptar lo que venga.

La tristeza

La tristeza puede aparecer por muchos motivos. Uno de los principales es la pérdida de alguien o algo que significaba mucho para nosotros/as. Aunque la muerte de personas cercanas es un claro ejemplo de pérdida, otras pueden ser una ruptura con nuestra pareja, un distanciamiento con una amistad, conflictos con familiares, perder un empleo, una enfermedad, fracasar en algo que queríamos conseguir, sentir soledad… Son situaciones diferentes, pero en todas perdemos algo: las expectativas, el afecto y/o el disfrute que habíamos puesto sobre ellas, la conexión con otras personas… Al final, perdemos una parte de nosotros/as mismos/as y eso supone un duelo. También puede que estemos pasando por un momento en que no tenemos un proyecto personal o algo que realmente queramos hacer y dé sentido a nuestra vida.

Otras causas de la tristeza

Además, hay situaciones cotidianas que, aunque no sean extraordinarias, nos llevan a experimentar emociones desagradables, como rabia, estrés, vergüenza o miedo. Por ejemplo, la sobrecarga del trabajo o algún roce con las personas con las que convivimos. El problema viene cuando no queremos sentir estas emociones y las intentamos apartar a toda costa, es decir, las minimizamos o reprimimos. Cuando nos decimos por dentro que “No pasa nada”, “Es una tontería”, “Hay que seguir adelante”. Al final las estamos acumulando y puede que ni siquiera nos demos cuenta de que las estamos sintiendo. Con el tiempo, nuestro cuerpo las expresará en diversas formas: tensión y dolores musculares, taquicardias, explosiones de ira, insomnio… o días en que lloramos mucho y me siento triste, nos sorprenderemos porque no sabremos de dónde viene todo eso.

Aprender cuando me siento triste

Por ello, te invito a que te pares cada día a escucharte, a observar cómo te estás sintiendo, qué sensaciones notas en tu cuerpo, qué pensamientos te aparecen. Sí, es complicado con el ajetreo de vida que llevamos la mayor parte del tiempo, pero con tomarte un ratito de diez minutos al día muchas veces es suficiente. Quizás te sea más fácil escribir lo que sientes. También te animo a reflexionar sobre lo que te ha ocurrido a lo largo del día o la semana; para empezar a entender tu tristeza, dejarla sentir y dejarla salir. Poco a poco irás comprendiendo qué es lo que necesitas cambiar en tu vida que te está haciendo daño y te ayudará a tomar decisiones que te acerquen a tu bienestar y tu tranquilidad.

La diferencia entre tristeza y depresión

Por otro lado, conviene diferenciar la tristeza de la depresión. La depresión suele ocurrir que te sientes todos los días muy desanimado/a. Has perdido el interés por cosas con las que antes disfrutabas y que cualquier cosa que haces te supone un gran esfuerzo. Además, te cuesta dormir o, por el contrario, duermes muchas horas, te encuentras agotado/a, has perdido el apetito, te rondan por la cabeza ideas de acabar con tu vida, pensamientos de culpa y una baja autoestima.

Qué hacemos si la tristeza se prolonga

Especialmente, si notas alguno de estos síntomas durante más de dos semanas y, además, te están interfiriendo en las distintas áreas de tu vida, lo más recomendable es que te pongas en manos de un/a profesional de la psicología, para que valore tu situación y adapte la terapia a lo que necesitas.
También puede venirte muy bien una terapia para acompañarte en el proceso de entender por qué te sientes triste y afrontar lo que te ocurre, de manera que la tristeza no se quede estancada y te ayude a dar los cambios que necesitas.

Artículo redactado por la psicóloga Elena Díaz Zubiar

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